Cuando Sevilla olvidó Sendai
16.03.2011 20:14
En Sendai, una de las ciudades niponas arrasadas por el tsunami, piensan con dolor en Coria del Río, con la que está hermanada y cuya relación, que se remonta a cuatrocientos años, ha dejado en la localidad ribereña el apellido Japón, una estatua del primer samurai —Hasekura Tsunenaga— que pisó su tierra y encuentros frecuentes de intercambios de cultura. Y también se ha acordado, en este momento de dolor de aquel país, Miguel Villegas, que en 1993 visitó esta ciudad, capital de la prefectura de Miyagi, en calidad de director de Turismo del Ayuntamiento de Sevilla y en representación del entonces alcalde, Alejandro Rojas-Marcos.
El motivo no era otro que responder a una invitación de las autoridades de Sendai, que por aquellas calendas, y su intensa participación en la Expo 92, no cejaban en su empeño de hermanarse con Sevilla, un deseo sin correspondencia que se fue perdiendo en el tiempo y que sólo ha dejado el rótulo de una calle con su nombre en Sevilla Este.
La ilusión de Sendai por estrechar lazos con Sevilla llegó a tal extremo que organizó una «Fiesta sevillana» en el marco de un amplio programa de actividades con los que la capital nipona —una de las diez más importantes de Japón, con más de un millón de habitantes y un presupuesto diez veces mayor que el sevillano— mostraba su perseverancia en convertirse en hermana de Sevilla.
Del 28 al 2 de noviembre todo era sevillano en Sendai y todo era poco para agasajar a la delegación sevillana, con almuerzos típicos, visitas a lugares emblemáticos. Así lo recuerda Miguel Villegas, que no olvida la delicadeza del trato, la entrega y la exquisita cortesía de sus anfiriones. «Cultura y vida Sevillanas» se denominó la Feria celebrada en el Centro Internacional de Sendai, en la que el visitante encontraba todo lo relacionado con la capital hispalense, desde fotografías, libros y audiovisuales hasta camisetas y escudos del Betis y del Sevilla, sin olvidar la Cruzcampo y los mantecados de Estepa en la muestra de nuestros productos típicos en Fusisaki; la actuación del grupo «Danzas Sevillanas» o el «Festival San Juan Bautista», nombre de la embarcación que trajo la misión japonesa a España y al Vaticano, de la mano del franciscano sevillano Luis Sotelo —que también tiene una calle, en la Macarena—, acompañando a Tsnenaga para comunicar al Rey y al Papa de parte del señor feudal, Date Masamune, su anhelo de convertir sus estados al cristianismo.
Aquel proyecto de relación bilateral que, como se vio después, sólo contó la intención unilateral de Sendai, iba a abrir unas enormes posibilidades empresariales y turísticas, pero ni siquiera cuando el alcalde de Sendai, Hajimu Fujii, devolvió la visita, en 1994, trayendo consigo mil cerezos, el Ayuntamiento respondió institucionalmente. Fue el sector privado el que atendió a Sendai.
Desde Coria del Río —a 10.500 kilómetros de Sendai—, mostraban ayer oficialmente su «profundo pesar» enviando una carta al embajador de Japón en España, Tumiaki Takahashi, transmitiéndole «en nombre de toda la ciudadanía coriana el más profundo pesar por el fallecimiento de tantas personas».
Desde Sevilla, Miguel Villegas, enviaba mails a los contactos que conserva: «Banza Sendai». «¡Viva Sendai».
Fuente: ABC
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